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domingo, 29 de noviembre de 2015

El RINCÓN DE LA BILIS: Regalos o limosna... Playstation Plus, Games With Gold y demás regalos extorsionadores

En el verano de 2010, entre Waka-Wakas y celebraciones Mundialistas, Sony anunció un servicio de suscripción integrado en Playstation Network consistente en pagar una cuota -mensual o anual- a cambio de recibir cada mes un juego de PSN, dos "Minis" y un clásico de PSX; avatares, temas y mandangas aparte. Es decir Playstation Network nos ofrecería como hasta el momento, juego online y acceso a la Store gratuitos y, a a partir de entonces, un servicio de pago adicional. Nada que objetar.

Los inicios de Playstation Plus, que así se llamó el servicio, fueron dubitativos. La calidad de los "regalos" era bastante cuestionable y, en cualquier caso, muy alejados de la actualidad. Ante las quejas de los suscriptores, una Sony que estaba perdiendo la batalla con Microsoft y su 360, reaccionó regalando de forma consecutiva "LittleBigPlanet" y "Ratchet & Clank: En busca del Tesoro". A mí ambos juegos me parecen una castaña, y parece que tampoco los suscriptores quedaron muy contentos. Los foros rebosaban bilis. Qué hermosura. Pagar 50€ al año por juegos del pleistoceno y chorradas en forma de avatares y temas, empezó a calentar a un personal al que, cierto es, nadie había obligado a suscribirse.

Llegó el invierno de 2012 y Sony se sacó de la manga PsVita, una espectacular consola portátil que con el tiempo se convirtió en pisapapeles con una política de lanzamientos propia del peor de sus enemigos; pero eso es otra historia. El caso es que si tenías la Vita y ya eras suscriptor con PS3 podrías empezar a tener algunos juegos gratis mientras el catálogo de la consola engordaba... Esto comenzaba a tener sentido.

Pero fue en junio de de 2012, coincidiendo con la Eurocopa de Polonia y Ucania, cuando Sony dio el golpe definitivo; sin duda Sony y la Selección Española tienen un concordato. El caso es que los juegos gordos empezaron a llegar, y sin pausa: Deus Ex, Darksiders, Dead Space 2, Red Dead Redemption, Borderlands... Así, sí. Casualmente, cuando empezó a hacer bien las cosas -en este y en otros sentidos- Sony recuperó el mercado perdido ante Microsoft. 
Y, ¿qué hacían mientras los de Redmon?  Microsoft optó en su momento, y a diferencia de Sony, por un servicio de juego online de pago. Funcionaba estupendamente, pero había que pagarlo, si querías jugar online tenías que pasar por caja, sí o sí; ni gratuidad, ni regalos.  Entre unas cosas y otras, en los últimos años de la generación Sony recuperó mercado respecto a la máquina de Microsoft; mientras, Nintendo, tras vender millones y millones de Wii intentaba repetir jugada de forma fallida con WiiU. Era el momento de enfrentarse a la "Next Gen" (término tonto por definición). Playstation 4 y Xbox One lucharían por el goloso mercado hardcore.

La cosa no empezaba bien: Sony anunció que eso de jugar por internet gratis se iba a acabar, haciendo que muchos de sus fanboys tuvieran que esconderse durante un tiempo tras haber acusado a Microsoft de usurera durante la anterior generación. No obstante, quizás no fuera tan terrible como parecía. En realidad, un enorme número de usuarios de ps3 que iban a pasar a ps4 ya estaban acostumbrados a pagar su suscripción al Plus -que se había convertido en un excelente servicio-, y por otro lado, los xboxers que fueran a cambiar de bando, ya estaban acostumbrados a pagar por el juego online. Además, Sony aclaró que los suscriptores del Plus que tuvieran una ps4 también disfrutarían de un par de juegos al mes. Mola.

Obviamente, en Microsoft tenían que reaccionar. Xbox Live ya era un extraordinario servicio de juego online de pago pero, ¿no iban a regalar nada? En julio de 2013 empieza el programa Games With Gold, con el que las compañías americana y japonesa quedaban igualada en oferta: internet de pago y juegos de regalo...¿Bueno, bonito y barato? Veremos.

Bien, antes de que llegara esta generación la situación era la siguiente: Sony tenía un servicio online regulero pero gratis y estaba "regalando" juegos estupendos previo pago una cuota anual; Microsoft tenía un servicio online fantástico y no regalaba nada..., bien..., no parecía complicado. Sólo tenían que copiarse la una a la otra y tendríamos un gran servicio  en ambas consolas. ¡Ja!, demasiado fácil, polluoers. ¡Son Sony y Microsoft! 

Durante los primeros pasos de las nuevas consolas, pudieron agarrarse a la excusa de que no había catálogo del que tirar para regalar (en eso no puedo quitarles la razón, aún a día de hoy -noviembre de 2015- el catálogo de ambas es malo y escaso ), pero dos años después... No nos engañemos, ambas al dar el paso al juego online de pago, tienen un público cautivo. En 2015 no se puede jugar sin conexión, de hecho, cada vez hay más juegos que ni siquiera son jugables sin internet. Esto no es un servicio, es un jodido impuesto revolucionario. Sería, menos molesto si funcionara bien pero, en el caso que conozco más directamente, PSN, el servicio es regulero..., tirando a malo. Entre mantenimientos, caídas y torpezas varias, no son pocas las ocasiones que te pones frente a la consola y el servicio no funciona.

Joyaza, Isaac
Pero el tema que nos trae aquí son los juegos "regalados". No voy a negar que he disfrutado de lo lo lindo con juegos sobresalientes como "The Binding Of Isaac" o el maravilloso "Valiant Hearts", pero no puede negar una clara evidencia: la política de Sony ha cambiado en este sentido, pasando de "pagáis por tener un servicio que os permita acceder a lo mejor de nuestro catálogo" a "los borregos ya pagan por jugar online, tenemos su dinero, que les regale algo otro". Los juegos han pasado de ser piezas destacables, a migajas, cuando no son directamente restos; y esto lo digo desde la más sincera admiración por el mercado indie. Eso cuando no entramos en prácticas repulsivas como regalar un capítulo de un juego episódico como si se tratara de un juego entero, o, en un juego por temporadas, regalar la segunda etc. La pregunta es secilla, ¿SI TUVIÉRAMOS LA POSIBILIDAD DE JUGAR ONLINE GRATIS, ALGUIEN PAGARÍA EL PLUS PARA ACCEDER A ESTOS JUEGOS? Un "sí" me parece difícil de razonar.

Cierto es que Microsoft lo está haciendo ligeramente mejor, pero tres cuartos de lo mismo. Con todo, hay gente -cada vez menos- que sigue abanderando la posición de "a caballo regalado no le mires el dentado".  Vale, pues regálame un caballo, no mierda, yo a las mierdas les miro los dientes y lo que haga falta. Y de regalo, nada. ¿Podemos elegir?  No, estamos obligados a pagar. Si te gusta esto de los videojuegos y no quieres perderte cosas como "Destiny", "NFS", "Star Wars Battlefront" etcétera. tienes que pagar un servicio de juego online, no tienes opción. ¿Suscripción o extorsión? En este entorno, los juegos a los que tenemos acceso, más que un regalo son una limosna que supongo servirá a las compañías para expiar sus culpas..., si es que se sienten culpables. No lo creo.


Texto: Guilletek
Fotografías y Vídeos propiedad de sus respectivos autores.

Nota del redactor: La generación pasada, yo tuve 360 y en estos momento poseo una ps4. Por lo tanto los comentarios sobre Playstation Plus en la época de ps3 y Xbox Live en la época de One, son fruto de documentación en foros y conversaciones con amigos.






lunes, 23 de noviembre de 2015

EL RINCÓN DE LA BILIS: Sobre Logros, Trofeos y demás mamonadas

Un sistema de recompensas que premiara  la pericia del jugador y que, además, pudiera llegar a suponer un incentivo para aumentar la rejugabilidad de algunos títulos, fue implementado por primera vez en la pasada generación. En concreto fue Microsoft y su Xbox 360 la compañía que, en 2005 y con sus sistema de "logros", implantó esta tendencia que -según parece- ha llegado para quedarse. Posteriormente, en 2008, Sony reprodujo el modelo de Microsoft con su sistema de "trofeos". Steam y otras plataformas -excepto hasta el momento Nintendo, verso libre eterno-, fueron detrás.

Yo compré una Xbox 360 el 1 de noviembre de 2008 (qué bien viene guardar los tickets para dar estos datos tan precisos como inútiles) y, si bien me percaté de esos mensajes que aparecían en la esquina de la pantalla, nunca les concedí demasiada importancia. ¿Logro desbloqueado?, ah, pues bien.

Fue tras mi salto a la comunidad playstationiana con ps4,  el 27 de junio de 2014 (benditos tickets), cuando comencé a fijarme en este tema. "Trofeos" se llamaban aquí. Lo primero que observé es que eran de distintos colorines: bronce, plata y oro..., ah, no, había otro, "Platino"..., vaya, ese debía ser el gordo. Pero, bueno, no fui mucho más allá. Tampoco tenía muy claro porqué me los estaban dando, así que, bueno, ahí estaban. Realmente no fue hasta finales de aquel verano cuando, en un movimiento derivado de mi galopante crisis cuarentona y en busca de la juventud perdida, comencé a meterme en foros, grupos y comunidades "Gamer".

Y fue allí donde comencé a leer sobre un personaje que me fascinó: "El Caza Trofeos". Mi interés trascendió del mundo del videojuego para instalarse en el terreno de la más estricta antropología. Parecían jugadores normales, quizás un poquito más competitivos de lo que un ocio requeriría, pero nada preocupante..., por el momento...

Yo, mientras, comencé mi andanza con la cuarta consola de sobremesa de Sony jugando al excelente "The Last Of Us". Mi curiosidad empezó a agudizarse cuando, tras acabar el juego, la barra de progreso en el sistema de trofeos sólo ascendió a un humillante 7%. ¡Joder, y eso acabando el juego! Intrigado, me decidí a entrar en el detalle de los trofeos conseguidos: Un par de plata y una decena de bronces... Vale, habré quedado segundo dos veces y tercero diez; me pregunto contra quién. Ya inquieto, seguí buceando y me topé con los rastros de mi fracaso: todos los trofeos no conseguidos, a saber, "Busca la luz", "Todo estaba ahí", "Quiero hablar del tema", "Ya está"... Aquello me venía grande...

Luego, empecé a leer sobre el tema y descubrí que había trofeos "comunes", "raros", "muy raros", "ultra-raros"... Y que conseguir cada uno de ellos dependía del criterio de los diseñadores del juego: acabarlo en distintas dificultades, recoger coleccionables, matar enemigos usando sólo una mano,  descubrir el Santo Grial en un miércoles par... Todo muy funky, así, que volví a intersarme por la figura del "Caza Trofeos", esta vez ya en serio. Lo primero que pude descubrir es que no todos eran iguales y dependían de sus actitudes y aptitudes. La siguiente categorización me resultó bastante plausible: 


EL CAZADOR OCASIONAL: Este individuo no caza, se encuentra con las presas que, atemorizadas ante su estampa, se arrojan muertas a sus pies. 

Juega y los trofeos saltan; hasta que un día un videojuego de Telltale cae en sus manos y recibe su primer Platino... Ni corto ni perezoso, publica su proeza en foros y redes sociales para regocizo y disfrute de los cazadores más pro, amantes confesos del escarnio público del casual gamer. Algunos Ocasionales sufren la picadura de la víbora de la competitividad cazador y pueden saltar al siguiente escalafón de la jerarquía trofeística.
 
EL TRILERO: El Trilero, realmente, es un Cazador Ocasional que ha experimentado la Gloria de la consecución de sus primeros Platinos. 

No es especialmente habilidoso -o simplemente no está dispuesto a acometer las frecuentemente estúpidas tareas que el videojuego propone para considerarte merecedor del platino-, por lo que dedica sus esfuerzos a buscar "presas fáciles". Suelen defender la calidad de obras maestras como "Hannah Montana, la película", "EyePet" o "Ice Age 3" y es capaz de jugar el mismo juego en distintas plataformas, sin duda con la motivación de poder juzgar la obra en sus distintas representaciones.

EL ENGANCHAO PATÉTICO: Es un Trilero que quiere ascender en el escalafón y no duda en recurrir a cualquier artimaña para conseguir engrosar su lista de Platinos. 

El "Share Play" de Playstation le parece el mejor invento de la historia desde las Guías: no tener que invitar a amigos más habilidosos para que le consigan trofeos y poder acceder a este recurso a través de internet, no es sólo mucho más cómodo, sino que además supone un importante ahorro en cervezas y panchitos. No nos engañemos, estamos, como en el caso del Trilero, ante un aunténtico "Wannabe" 

EL TROPHY FUCKER: Nada se le pone por delante. Es el Cazador Alfa. Los juegos no son juegos: son retos, formas de realizarse y de trascender a la existencia, un objetivo al que dedicar tus esfuerzos, tu tiempo y ¡qué demonios!, tu vida. No se puede estar en este estadio jerárquico sin tener un mínimo de treinta platinos y que, al menos el 60% de ellos, se hayan conseguido con juegos calificados como de "alta dificultad".

Los juegos sin trofeos simplemente no son considerados dignos, aunque no hacen ascos a las "obras maestra defendidas por los Trileros" ya antes mencionadas (Hannah Montana, la película", "EyePet", "Ice Age 3" etcétera). Al fin y al cabo un Trophy Fucker tiene que saciar su sed, y no siempre hay en el mercado juegos que estén a su altura.

Tras categorizar a estos jugadores, seguí jugando. sin más y pronto me encontré con mi primer platino... casual, claro está. En mi caso fue Telltale, y su The Walking Dead Seasson One, quien me permitió debutar en el mundo de los trofeos de nivel. No le otorgué mucha más importancia, la verdad.

Pero el poder oscuro que habita en los trofeos se posó en mi subconsciente y esperó agazapado entre mis neuronas hasta que, en agosto de 2015, llegó su oportunidad. Fue merced al juego de Supermassive Games "Until Dawn", muy de  mi gusto y con importantes deudas estilísticas con las obras de Telltale. Quizás fue por estas similitudes por lo que me instinto de cazador se despertó (no olvidemos que Telltale me regaló mi primer platino). Conseguí una cuenta primaria offline (ya sabéis, jugar al juego desde una cuenta compartida desconectada de internet para huir de la Inquisición Candadoniana de Sony) y me enteré de que básicamente el platino se conseguía viendo los tres finales del juego: La partida normal, conseguir que todos los personajes sobrevivan y lo contrario, muerte masiva. El juego me gustó y lo disfruté mucho la primera vez. Vamos a por ese platino, ¡qué demonios! 

Pero, como diría un auténtico Trophy Fucker, "los platinos son cosa seria". Tras conseguir el segundo de los finales, me percaté de que había trofeos intermedios que no recordaba si había conseguido... No hay problema, iría a "Trofeos" en el menú de PS4  y lo comprobaría... ¡¡MIERDA, es una cuenta offline!!, ¡¡NO PUEDO VERLO!!, ...tranquilidad..., no creo que pase nada por conectar medio segundo el cable. Lo compruebo rápido y lo quito... ¿En serio?, tres segundos..., tres..., tres PUTOS segundos... y ahí estaba... el famoso candado..., ¡¡ME CAGO EN SU PUTA MADRE!!..., una cerveza..., ¡¡PIENSA!!..., un vino...¡¡CLARO!!, ¡¡PODÍA ALQUILARLO!!

En una acción propia del menos respetable de los idiotas, gasté 3€ en alquilar un juego que ya me había pasado dos veces... Volví a jugarlo de forma mecánica, asqueado, aburrido, sin apenas mirar a la pantalla y repitiendo escenas que me sabía de memoria... Y conseguí el platino... Until Dawn es, desde entonces, uno de los juegos de los que peor recuerdo guardo. Hasta aquí mis historial como cazador: nunca más.

Los trofeos/logros  quizás puedan tener su sentido, pero a mí me parecen una soplapollez de importantes dimensiones. Dicen sus defensores que sirven de motivación para el jugador, pero muy mal tienen que estar definidos los objetivos de un juego o muy poco interesante tiene que ser su trama para que el dibujo de una copita sea más motivador que lo planteado por su creador.  Otros dicen que alargan la vida de algún título; lo que faltaba, si ya no son suficientemente vagas las compañías estos últimos años como para encima darles esta (estúpida) coartada.

Esto es lo que es: un maldito ejercicio de exhibicionismo gamer, una práctica de ego-onanismo con luces y taquígrafos... Al fin y al cabo, esto ya lo hacíamos en mi cada vez más lejana adolescencia. No había mandos ni tareas estúpidas por en medio, sólo un grupo de amigos, una regla y unos penes en desarrollo. Por lo menos, conocíamos gente.


Texto: Guilletek
Fotografías y vídeos propiedad de sus respectivos autores.